Maridajes: Titan IPA y Hercules Double IPA con pizza tres quesos.

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Todos sabemos que a principios de los noventa, las nuevas generaciones de cerveceros americanos le dieron una sonora bofetada a toda la industria con sus productos. Muchas de esas nuevas cervezas poseían el descaro del que no tiene nada que perder y quiere recuperar el orgullo perdido.
Tras décadas de Lagers suaves, los nuevos cerveceros adoptaron el carácter a lúpulo como la bandera de su joven industria y en muchas zonas del Estados Unidos comenzaron a surgir productores que querían aprovechar al máximo las características de las variedades cultivadas en el valle de Yakima, en Washington.
Por esa época, Colorado todavía no era la meca de la cerveza independiente, pero en Denver y en sus alrededores comenzaba a aparecer un fenómeno que tiene grandes similitudes con el ocurrido en Silicon Valley en el campo de la electrónica.
Gracias a una asociación entre emprendedores y homebrewers que querían entrar en el negocio de la cerveza, la micros comenzaron a surgir, dando lugar al ese fenómeno tan envidiado en todo el mundo.
Great Divide es hija de esa época. Fundada en 1994 por Brian Dunn, cumple todos los requisitos de la micro ideal americana: innovación, pasión, un portafolio extenso (supera las veinte referencias), buena imagen, y sobre todo una querencia especial por el lúpulo.
Ya había probado en Nueva York tanto Titan IPA como Hercules Double IPA. Las dos me habían causado una gran impresión y las notas que tomé en mi libreta en aquel momento se repitieron en la cata que he hecho estos días.
Titan (6,8% Vol. Alc.), bajo los parámetros de una India Pale Ale americana, me parece un producto muy equilibrado. Es cierto que el carácter a lúpulo lo domina casi todo, pero el cuerpo es ajustadísimo y el gusto no satura, permitiendo el consumo de más de una botella. Hercules Double IPA (9,1% Vol. Alc.) es mucho más compleja. Con mucho cuerpo, el maestro cervecero ha contrarrestado el elevadísimo carácter lupulizado (85 unidades de amargor) con una enorme cantidad de malta. El resultado ya se lo pueden imaginar: un cuerpo muy, muy poderoso, en el que las notas a frutos secos se combinan con sequedad, pino, cítricos y ortiga. El final es contundentemente seco y amargo, aunque sin apenas esfuerzo percibimos el dulzor de la malta, recordándonos a algunas Barley Wine del nuevo mundo.
Great Divide sigue los cánones clásicos del maridaje de cervezas muy lupulizadas con comidas especiadas y quesos añejos.
Comparto esa pasión de los cerveceros independientes americanos por el queso (las instalaciones de Great Divide se encuentran en una vieja lechería), pero no tanto por el curry. La hermandad entre lúpulo y comida india sólo me parece posible en su versión más suave.
En esta ocasión decidimos probar Hercules y Titan con pizza de masa de harina de trigo, salsa de tomate, Mozzarella, Emmental y Roquefort. El resultado, en ambos casos nos pareció magnífico. Las notas saladas y picantes que desprende el queso azul francés al ser cocinado encajan a la perfección con el verdor del lúpulo.

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