De la Porter a la Stout con las mejores narices gallegas

barbeer_porterEstá siendo un año bastante activo en el terreno de los cursillos cerveceros. El pasado martes tuve el que seguramente ha sido hasta ahora el acto más exigente. Me tocó lidiar con los sumillers gallegos de la asociación AGASU. Aunque la mayoría de ellos están especializados en el vino y contase con dos horas y media, no me pareció de recibo impartir el curso básico, por lo que decidí preparar algo especial y al mismo tiempo “aprovecharme” de ellos.

En esta semana tendréis en vuestros kioscos-locales-casas el nuevo número de Bar&Beer. Aunque su contenido central es Guinness, para la realización de artículo me sumergí durante casi dos meses en el mundo de la Stout y la Porter, visitando fábricas especializadas en el estilo y probando una treintena de ejemplos. Esta saturación puede resultar algo peligrosa, desencadenando en algunas ocasiones un excesivo ensimismamiento. Como esto es algo que critico en los talibanes de la cerveza, se me ocurrió que escuchar opiniones menos contaminadas de algunas de las cervezas que había catado me podría dar una idea de mi estado.

Tras la introducción de la apasionante historia de estos estilos, así como de las curiosidades de la fabricación (las preguntas estuvieron a la altura de los participantes). nos lanzamos a la cata. Había elegido siete cervezas que probamos en este orden: Samuel Smith’s Taddy Porter, Flying Dog Porter, Rogue Mocha Porter, Guinness Special Export, Left Hand Imperial Stout, Samuel Smith’s Oatmeal Stout y Rogue Chocolate Stout. 

Las percepciones de algunas de las mejores narices gallegas fueron coincidentes en la mayoría de los casos, incluso en aquellas como la Oatmeal Stout que algunos ya conocíamos y que parecen haber cambiado(predominaban las notas a sidra sobre el típico perfil a cereales). Ya desde el principio anuncié que, en mi opinión, la Imperial Stout de Left Hand era una cerveza de lo más complejo que puede encontrarse en el mercado, con un catálogo de aromas y gustos amplísimo. Los sumilleres corroboraron esta opinión, al igual que la sensación de maravillosa locura que impera en la mayoría de las recetas de las indis americanas.

Como no todo podía ser unanimidad, las discrepancias entre ponente y asistentes surgieron a la hora de sugerir maridajes. Juro que yo no saqué este delicado tema (esta semana me toca una sesión de combinación de cervezas con frutos del mar y no estoy nada seguro del resultado…) pero aunque algunas de las sugerencias de David Barco -presidente de AGASU y varias veces mejor sumiller de Galicia- me parecieron en un primer momento excesivamente atrevidas. Un par de días después las puse en práctica y se demostraron acertadísimas, demostrando dos cosas: que es bueno que todos compartamos nuestras opiniones y que los reconocimientos unánimes, en la mayoría de los casos, tienen una base sólida.

Efectivamente, como me temía, yo estaba cayendo en el talibanismo cervecero. Afortunadamente, la medicina me supo bien.

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