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Cervezas: Ya llega la Navidad. 20 años de Samuel Smith’s Winter Welcome

Martes, 10 de Noviembre de 2009

winter-welcome20091Casi todo el mundo asocia las diferentes épocas del año con eventos o sucesos que les hayan marcado. Los amantes de la cerveza no somos diferentes, y la mayoría tenemos nuestros puntos de referencia muy claros en prácticamente cualquier mes del calendario.
Así, la primavera se inaugura con las cervezas alemanas fuertes, el verano con Weissbiers y Blanches, agosto es sin duda el mes de la Ale, con el imprescindible Great British Beer Festival, y el otoño siempre llega acompañado de la Oktoberfest. Si hablamos de la Navidad, la lista se hace notablemente más grande.
Son muchos los productores, países y estilos que compiten por hacerse un hueco en nuestro corazón en estos días que están a punto de llegar, pero prácticamente cualquier degustador de cervezas experimentado te podrá hablar de una maravillosa cerveza de invierno que disfrutó en un momento y lugar concreto.
Aunque tengo claro el recuerdo de la primera cerveza de Navidad que probé (fue una Cuvee de l’Ermitage Chirstmas, todavía comercializada en aquella coqueta botella baja), ninguna me marcó tanto como la Winter Welcome de Samuel Smith’s que este año celebra su 20 aniversario.
La cerveza inglesa siempre ha tenido que luchar en nuestro mercado con los sabores dulces, la función refrescante estipulada por los productores nacionales o con contenidos alcohólicos mucho más elevados. Si nos trasladamos a la Navidad, esta pelea entre británicos y el resto del mundo puede hacerse más dura. Aunque se me ocurren muy buenos ejemplos de poderosas Ales (en la propia casa de Samuel Smith, sin ir más lejos, tendríamos la Imperial Stout), la mayoría de los paladares se decantan en los días más fríos por gustos con reminiscencias más alcohólicas.
Aún así, desde hace más de una década un grupo de fieles a la rosa blanca de Yorkshire peregrinan a un puñado de puntos seleccionados para disfrutar de la cosecha navideña de Samuel Smith.
Ninguno de ellos espera encontrarse un claro dulzor. Ni siquiera le concederá una gran importancia a la etiqueta que cambia todos los años (un valor añadido para los coleccionistas). Los más experimentados quizás se aventuren a emitir un juicio simplemente observando el tono del líquido que acaban de servir en el vaso de pinta, pero el momento culmen llega con el primer trago. Ahí no hay engaño posible.
Puede que el maestro cervecero de la fábrica más clandestina de Yorkshire haya decidido cargar la receta con más malta. También puede ser que este año el lúpulo haya desencadenado sabores más cítricos, o quizás el contenido en CO2 sea mayor que en la de la pasada edición, pero la mística nunca cambia.
Si eres participas de este ritual sabrás de lo que hablo. Si no, no sé a que esperas para buscar un local que la sirva.