Archivo de Julio de 2009

De la Porter a la Stout con las mejores narices gallegas

Lunes, 20 de Julio de 2009

barbeer_porterEstá siendo un año bastante activo en el terreno de los cursillos cerveceros. El pasado martes tuve el que seguramente ha sido hasta ahora el acto más exigente. Me tocó lidiar con los sumillers gallegos de la asociación AGASU. Aunque la mayoría de ellos están especializados en el vino y contase con dos horas y media, no me pareció de recibo impartir el curso básico, por lo que decidí preparar algo especial y al mismo tiempo “aprovecharme” de ellos.

En esta semana tendréis en vuestros kioscos-locales-casas el nuevo número de Bar&Beer. Aunque su contenido central es Guinness, para la realización de artículo me sumergí durante casi dos meses en el mundo de la Stout y la Porter, visitando fábricas especializadas en el estilo y probando una treintena de ejemplos. Esta saturación puede resultar algo peligrosa, desencadenando en algunas ocasiones un excesivo ensimismamiento. Como esto es algo que critico en los talibanes de la cerveza, se me ocurrió que escuchar opiniones menos contaminadas de algunas de las cervezas que había catado me podría dar una idea de mi estado.

Tras la introducción de la apasionante historia de estos estilos, así como de las curiosidades de la fabricación (las preguntas estuvieron a la altura de los participantes). nos lanzamos a la cata. Había elegido siete cervezas que probamos en este orden: Samuel Smith’s Taddy Porter, Flying Dog Porter, Rogue Mocha Porter, Guinness Special Export, Left Hand Imperial Stout, Samuel Smith’s Oatmeal Stout y Rogue Chocolate Stout. 

Las percepciones de algunas de las mejores narices gallegas fueron coincidentes en la mayoría de los casos, incluso en aquellas como la Oatmeal Stout que algunos ya conocíamos y que parecen haber cambiado(predominaban las notas a sidra sobre el típico perfil a cereales). Ya desde el principio anuncié que, en mi opinión, la Imperial Stout de Left Hand era una cerveza de lo más complejo que puede encontrarse en el mercado, con un catálogo de aromas y gustos amplísimo. Los sumilleres corroboraron esta opinión, al igual que la sensación de maravillosa locura que impera en la mayoría de las recetas de las indis americanas.

Como no todo podía ser unanimidad, las discrepancias entre ponente y asistentes surgieron a la hora de sugerir maridajes. Juro que yo no saqué este delicado tema (esta semana me toca una sesión de combinación de cervezas con frutos del mar y no estoy nada seguro del resultado…) pero aunque algunas de las sugerencias de David Barco -presidente de AGASU y varias veces mejor sumiller de Galicia- me parecieron en un primer momento excesivamente atrevidas. Un par de días después las puse en práctica y se demostraron acertadísimas, demostrando dos cosas: que es bueno que todos compartamos nuestras opiniones y que los reconocimientos unánimes, en la mayoría de los casos, tienen una base sólida.

Efectivamente, como me temía, yo estaba cayendo en el talibanismo cervecero. Afortunadamente, la medicina me supo bien.

Ya está en la imprenta el número 8 de Bar&Beer

Jueves, 9 de Julio de 2009

barbeer_printerEn poco más de una semana tendréis en vuestros y kioscos, casas o cervecerías, el nuevo número de Bar&Beer. Aunque tratamos temas como las cervezas en botella transparente, el transporte de líquidos en aviones, los ingredientes básicos en la fabricación de cerveza, el whiskey irlandés o la micro catalana Ales Agullons, el tema central del número es Guinness. La Stout de Dublín tiene una historia apasionante y su 250 aniversario nos sirve de excusa para profundizar en algunos aspectos. En lo personal os recomiendo especialmente el artículo en el que analizamos las etiquetas de la marca del arpa.

Catas a ciegas y reinterpretación de estilos

Jueves, 9 de Julio de 2009

 

 

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Hace un par de semanas, dentro de nuestro programa Master Class, dirigimos una cata realmente interesante. Ya fuese por la concepción de la misma, o por los resultados que extrajimos, la verdad es que la experiencia daría para escribir un artículo en Bar&Beer.

Tal como os comenté en un post anterior, tras la Master Class de Ponteviño se nos acercó bastante gente. Entre ellos, dos nuevos cerveceros artesanales que querían conocer nuestra opinión sobre sus productos.

“Ningún problema. Enviadme muestras y os daré mi opinión”, les dije.

Pero su propuesta fue diferente. Querían que dirigiese una cata a ciegas de sus productos mezclados con los de otros elaboradores artesanales. Además, los asistentes serían consumidores, sumilleres y amigos de los cerveceros que dirían lo que pensaban sin tapujos.

Debo decir que la idea me sedujo al instante. Sería divertido valorar las cervezas sin saber quién era el productor, contando además con una muestra de público no estrictamente cervecero. De las cervezas que íbamos a probar sólo sabía que la mayoría correspondían a micros catalanas y a alguna gallega.

Tras la consabida explicación de los puntos a valorar y puntuar nos lanzamos a ello. El resultado fue bastante unánime. Todos coincidieron en calificar positivamente las mismas cervezas.

No dudo, que el que dirige la cata siempre tiene una influencia, pero de eso se tata en parte. No diré aquí los que salieron peor parados, pero en esta ocasión las valoraciones más altas fueron para las cervezas de Les Clandestines y Bleder. Nuestros anfitriones, aún sin contar con un respaldo mayoritario, recibieron el premio de alguien que va por buen camino.

Por mi parte, además del placer que me causa conocer productos en su nacimiento, me llevé a casa una reflexión. ¿Conocen los nuevos cerveceros los estilos clásicos?

Lamentablemente, creo que no.

En todos los años que llevo dedicado a esto de la cerveza he visto bastantes brewpubs y microcervecerías. En la mayoría de ellas me he encontrado el llamado “fenómeno argentino”.

Me explico. Cuando Michael Jackson viajó a la Patagonia a conocer la escena micro local, se encontró que algunos de los productores estaban elaborando estilos que nunca habían probado. Cervezas que sólo conocían por la descripción que él había hecho en sus libros.

Con este punto de partida, está muy claro que alguien que jamás ha probado una Scotch Ale no puede producir una Scotch Ale siguiendo los cánones clásicos.

“Pero sí puede reinterpretar el estilo”, me dirán algunos.

Para responderles me quedo con una de las máximas de la cocina actual: Para reinterpretar un plato clásico, primero hay que saber hacer muy bien el plato clásico.

Seguro que este tema dará mucho que hablar. Espero vuestros comentarios.