BAR&BEER#29 EDITORIAL: LÚPULO Y TRAPENSES

8 de Septiembre de 2014

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Podemos decir sin miedo que el interés por el lúpulo ya ha sobrepasado la categoría de “moda” para configurarse como una realidad o, mejor dicho, una forma de interpretar la cerveza, para cientos de fabricantes.
Es uno de los efectos más evidentes de la consolidación de la escena craft beer americana y una muestra más de la enorme influencia que tiene el país de las barras y las estrellas en nuestro día a día.
En los últimos años hemos visto como inamovibles cerveceras alemanas, belgas y británicas incluían productos single-hop en sus portafolios. Incluso hemos visto como algunas grandes fábricas industriales comenzaban a valorar este ingrediente por propiedades que van más allá de su nivel de ácidos alfa.
No es de extrañar. Los nuevos cerveceros ocupan cada vez más espacio en los medios de comunicación y siempre que tienen oportunidad hablan de sabor y, muy especialmente, de lo que aporta el lúpulo.
Aunque todavía representen poco en volúmenes, y quizás nunca sean más que una anécdota en la gran industria, los craft brewers dominan las nuevas formas de comunicación y saben cómo conseguir grandes impactos a un precio ridículo.
Aunque nos sobran los ejemplos, solo hay que mirar hacia Escocia y ver el éxito sin parangón de BrewDog. Un éxito que bebe mucho del saber hacer en el campo de las relaciones públicas de los americanos.
Pocas cervezas han hecho tanto por conseguir despertar el interés de las nuevas generaciones como Punk IPA de BrewDog. Los más críticos la tacharán de comercial, pero de lo que no hay duda es de que ha facilitado la entrada en este mundo a miles de jóvenes que hasta ese momento solo bebían combinados de dudosa calidad o Lagers industriales.
Probablemente sea ahora el momento en que, precisamente esos productores europeos de cervezas dirigidas al gran público, imiten a sus colegas americanos.
Quizás no falte mucho para que veamos a alguna gran marca con una IPA de producción propia en su catálogo o lanzando una línea de cervezas “más atrevidas” salidas de una microcervecería propia.
Algunos verán en ese hipotético lanzamiento un intento de acaparar un mercado en el que poco tienen que decir, pero otros vemos que cualquier acción destinada a promocionar este mundo es positiva. Aún es más, creemos que en el caso del mercado nacional contribuiría a profesionalizarlo.
Algo parecido pensamos del reciente lanzamiento de dos nuevas cervezas Trapenses en un período de menos de dos meses.
Nacimos en una época en la que al hablar del estilo se repetían los nombres de Orval, Chimay, Rochefort, Westmalle, Westvleteren y La Trappe como una letanía, por lo que vivimos con una enorme ilusión el proyecto de Achel -que en este número ocupa un buen número de páginas- y nos alegramos de que las cervezas Trapenses fuesen año tras año ganando reconocimiento y presencia en todo el mundo.
Para una generación las Trapenses fueron la entrada en este apasionante mundo repleto de estilos, recetas y posibilidades de disfrute sensorial. Es por ello por lo que siempre compartirán un hueco junto a IPA’s, Imperial Stouts y Porters en nuestra nevera.

Duff, polémica y pleitos con una cerveza de ficción

13 de Junio de 2013

blog_duff1 En el universo de los Simpsons, la cerveza Duff es un personaje más. Un testigo silencioso y casi omnipresente a lo largo de todas las temporadas. Para Homer, el consumo de la misma es uno de los grandes placeres de la vida. Cerveza, sofá y televisión es todo lo que quiere el patriarca de la familia amarilla cuando sale de la central nuclear. La vocación crítica que inspiró a Matt Groening en la creación de la serie se invoca también respecto a la cerveza Duff. No en vano, por medio de ella, satiriza a esas cervezas de baja calidad, producidas masivamente y que fundamentan su éxito en una campaña de marketing desproporcionada, consiguiendo así estar presentes en la mayoría de los frigoríficos de la clase media estadounidense. Duffman, el portavoz de la marca, representa todo aquello que resulta criticable de los gigantes cerveceros en la vida real. Cada vez que aparece en la serie todos los clichés llegan con él: desde sus diálogos-habla de sí mismo en tercera persona y su frase favorita es un profundo “Oh, yeah” con el sugerente movimiento de cadera que lo acompaña-,su atuendo-colores llamativos-, sus acompañantes-típicas animadoras que persiguen al estereotipado quarterback –pasando por el comportamiento que desarrolla. Cualquier ocasión es buena para regalar la cerveza, fomentando su consumo, así como entregar merchandising variado: desde camisetas a memorias usb. Evidentemente, todo evento deportivo o de otra índole -la Super Bowl, por descontado- que se precie cuenta con su presencia y más en la medida en Howard K. Duff VIII es propietario no sólo de la empresa de cerveza, sino también de los Isótopos de Springfield, equipo de béisbol local.
Lo cierto es que al margen de su presencia secundaria, Duff también ha sido la protagonista en alguno de los más de 500 episodios de los de Springfield. Gracias a esos capítulos los espectadores hemos descubierto las diferentes variedades de Duff. Concretamente, en la cuarta temporada se emite Duffless, que comienza con Homer escabulléndose del trabajo para disfrutar de un tour por la cervecería. Se descubre entonces que la básica Duff, Duff Light y Duff Dry son la misma cerveza. Pero a este trío pronto se unen muchas otras variedades: la Duff Stout, en una descarada parodia de Guinness; la Duff Blue; la Lady Duff, que está específicamente ideada para el público femenino; la Duff sin alcohol llamada Zero; o dos estilos habituales en muchas cervecerías del mundo, como son las cervezas afrutadas-la Raspberry Duff – o de temporada y conmemorativas de fiestas concretas - Duff Christmas Ale. Entre las últimas incorporaciones a este envidiable portafolio –temporada 19, concretamente- se encuentra la Duff Champaign. Igualmente, en varios capítulos aparece la competencia de Duff-la Fudd- consumida principalmente en la ciudad que es, a su vez, la némesis de Springfield, Shelbyville.
Incluso Bart y Lisa llegan a visitar con sus tías los Duff Gardens, parque temático que gira en torno a la cerveza, y con los que la animación aprovechaba para atacar tanto a los parques de atracciones de Disney como los Busch Gardens, inicialmente previstos como medios de promoción de los productos de Anheuser-Busch. De hecho, una de las principales teorías respecto al porqué de la elección de nombre “Duff” para la cerveza por parte de Groening, apunta directamente al gigante cervecero estadounidense. Pero esta no deja de ser una teoría nunca confirmada.
Lo que sí está confirmado en la práctica es el hecho de que el éxito de la serie motivó la aparición de versiones reales de Duff, de mayor o menor calidad. Algunos elaboradores buscaban simplemente aprovechar el tirón popular, pero no todos los productos merecen una crítica tan severa y se pueden encontrar muestras interesantes. Del mismo modo, hay cerveceras que producían Duff Beers antes de que se emitiese la serie y que en cierta medida se beneficiaron de la coincidencia, dada la importancia que el nombre adquirió. Beneficio relativo porque podría calificarse como regalo envenenado, en la medida en que muchas han tenido que acudir a los tribunales a defender una denominación que a priori no les originaba problemas. Y es que la oposición acérrima por parte del creador de los Simpsons ha sido constante, traduciéndose esto en pleitos a lo largo de todo el mundo. Las reproducciones existentes en los diversos países europeos-Francia, Reino Unido, Bélgica, Alemania- en Sudamérica-México, Chile- o en Australia y Nueva Zelanda han tenido que lidiar con ello.

ALEMANIA

El caso alemán en la lucha por el nombre Duff es uno de los más conocidos dada la dimensión comunitaria que ha adquirido. Cuando la cervecera de Eschwerger, que produce la Duff Beer UG, quiso optar al estatus de marca comunitaria se encontró con la fuerte oposición de la Twentieth Century Fox, que ya había solicitado esta protección jurídica previamente. Si bien la agencia de la Unión Europea encargada del registro de marcas, dibujos y modelos comunitarios –la Oficina de Armonización del Mercado Interior (OAMI)- dio la razón a los estadounidenses, actualmente, y a petición de la empresa germana, el caso se sigue ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea(Caso T-87/12 Duff Beer vs. OAMI - Twentieth Century Fox Film (Duff)). Eschweger Klosterbrauerei se fundó en el año 1839 en la ciudad germana de Eschwege, villa al noreste de Hesse, uno de los Estados federados que componen Alemania. Su capital es Wiesbaden que, ubicada a las orillas del Rin, es conocida como la Niza del Norte. Constancia documental permite acreditar la existencia de un asentamiento en Eschwege ya en el año 974 y a lo largo de los siglos, su estratégica localización en el centro de Alemania, provocó que pasase de unas manos a otras y que los conflictos bélicos más tristemente famosos siempre la afectasen. En estos tiempos más pacíficos, destaca por organizar un festival de cuatro días de duración dedicado a la bebida y la música: el Johannisfest. Celebra también un festival cervecero en el que interviene activamente la propia Eschweger Klosterbrauerei.
Desde el siglo XIX, en sus dependencias se han elaborado cervezas merecedoras de diversos premios otorgados por la Deutsche Landwirtschafts-Gesellschaft- la Sociedad Agrícola Alemana- organización que tiene por objetivo lograr el progreso técnico y científico de la industria de la agricultura germana. Poco después de su año de fundación, se trasladó al edificio del antiguo monasterio agustino y en 1908 pasó a ser una sociedad anónima. A lo largo de los años ha ido desarrollando una progresiva modernización de sus instalaciones, renovando la línea de embotellado u optando directamente en 1978 por la construcción de una nueva sala de cocción que permitiese la plena automatización.
La Duff es una más de las cervezas que ahí se producen y aunque es cierto que comercializan la Duff Beer UG –en lata y en botella- bajo el título de “la legendaria cerveza Duff” no existe conexión fehaciente con el universo amarillo ni en su página web ni en su envase. En todo caso, los abogados de la empresa alemana han solicitado al Alto Tribunal Europeo que preste atención a una decisión previa adoptada en Bélgica en un caso semejante.
Finalmente subrayar que los de Hesse también tienen un pleito abierto a nivel interno frente a la Franken Duff Beer que busca aprovecharse del nombre.

BÉLGICA
El caso belga está dispuesto a marcar el camino a seguir en los pleitos que en Europa enfrenten a la FOX, estudio responsable del universo amarillo de Springfield, con los cerveceros del viejo continente-y en este caso concreto en Bélgica- que fabriquen cerveza bajo el nombre Duff. A tenor de lo dispuesto en el artículo 7 del Reglamento (CE) n º 207/2009, de 26 de febrero de 2009, sobre la marca comunitaria no se admitiría por el tribunal belga el registro que la FOX pretendía de Duff pues de hacerlo, se estaría permitiendo el registro de marcas que pueden inducir “al público a error, por ejemplo, sobre la naturaleza, la calidad o la procedencia geográfica del producto o servicio;”. Y el error se produciría-tal y como motiva la sentencia- en que no existiría realmente una cerveza fabricada por FOX llamada Duff. Es más, ocurre todo lo contrario, pues Groening siempre deseó que la comercialización de productos con ese nombre fuesen de carácter no alcohólico para desincentivar el consumo entre menores de alcohol. La sentencia también se pronuncia sobre el derecho de copyright y la supuesta competencia desleal que puede surgir cuando una empresa se beneficia de una marca de otra compañía que goza de notoriedad, tal y como sucede con Duff y FOX.

FRANCIA Y REINO UNIDO
El caso francés es curioso y está estrechamente vinculado con las recientes decisiones que se han adoptado en los tribunales de Bélgica y Alemania permitiendo la comercialización en el mundo real de una Duff con contenido alcohólico. El país galo posee una legislación muy estricta en lo que a publicidad de bebidas se refiere y por ello desde el 2011 se censura el nombre de Duff en la serie animada y Duffman se ha rebautizado como Uffman a fin de que los menores que vean la serie no establezcan la conexión con la bebida que ha tenido, eso sí, un éxito más bien escaso.
En las islas británicas, Daleside, una cervecería fundada en Yorkshire, Inglaterra, en 1988 fabrica una cerveza llamada Duff. Integra su gama junto a la Morocco Ale (cerveza tradicional especiada), la Ripon Jewel (una pale ale que destaca por su fuerte carácter), la Old Legover, o la Monkey Wrench. Predican desde la fábrica que en todo su portafolio usan las maltas y lúpulos de mejor calidad, así como su propia levadura. Todo ello mezclando experiencia, orgullo y tradición familiar.

AUSTRALIA Y NUEVA ZELANDA
Nuestras lejanas antípodas tampoco escapan de la controversia que genera el uso de la palabra Duff. Especialmente Australia, donde FOX obtuvo una sonada victoria. Pero lo cierto es que el desequilibrio de fuerzas influyó notablemente en el resultado final. Un David contra Goliath versión jurídica pero sin final feliz. Claro – e injusto- ejemplo el de la neocelandesa Cervecería Duffs, situada en Dunedin (la segunda ciudad de mayor tamaño de la isla sur de Nueva Zelanda y la séptima del país) y que fabricaba su cerveza Duff desde su fundación en 1997 por Gavin Duff. Llevaba un lustro operando cuando News Corporation (subsidiaria de la productora 20th Century Fox) presentó frente a ella la demanda, reclamando los derechos sobre el nombre, y alegando que Duff debía identificarse necesariamente como la cerveza de Homer Simpson. Antes de embarcarse en un largo y costoso litigio desde la compañía optaron por renombrar el producto como McDuff.
Se ahorraron así las pérdidas a las que tuvo que hacer frente la cervecería australiana Lion Nathan (empresa dedicada tanto al comercio de bebidas como de productos alimenticios) cuando se vio obligada a retirar de las estanterías–tras la decisión adoptada en 1996 por el Tribunal Federal australiano dando la razón a la Fox-su cerveza Duff por la confusión que su venta podría generar con los consumidores. Y ello pese a que en ningún momento se hacía referencia a Marge, Lisa y compañía en su producto. Los ejemplares que se salvaron de la forzosa destrucción, acordada por decisión judicial, se convirtieron inmediatamente en preciados objetos de coleccionista.
Recientemente un mayorista de licores australiano ha sufrido el estricto control que sobre el nombre Duff continúa ejerciendo Fox en la zona. En un comunicado impreso -en The Australian -emitió disculpa pública tras haber vendido cerveza Duff. El producto llegaba, precisamente, de Alemania.

SUDAMÉRICA
Dos son los casos en la zona de Latinoamérica que merecen mención por la relevancia de lo ocurrido. Por un lado, el caso de Chile y el enorme decomiso allí efectuado por la Policía de Investigación nacional –autoridad civil especializada en el ámbito científico-de 60000 botellas de una cerveza Duff a raíz de las protestas de la Fox al verse vulnerados sus derechos de propiedad intelectual. Por otro, la venta de Duff en diferentes países de esta parte del globo –bajo el lema de “¡Sí, existe!” – que ha levantado suspicacias sobre un posible acuerdo otorgando licencias para la fabricación de la misma, sin que ni Fox, ni ninguno de los productores se haya prodigado en las declaraciones a la prensa desde hace tiempo y que ha ido derivando en varias noticias sobre nuevos litigios que habrá de seguir de cerca, como el de los productores de 3Cordilleras.

Samuel Adams : Creando nuevos formatos

3 de Abril de 2013

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Cada vez son más los cerveceros que apuestan por la lata como formato de futuro. Uno de los últimos en subirse al carro de este envase ha sido el cervecero de Boston Samuel Adams.
Aunque el proyecto –de nombre clave Bunker Hill- comenzó en la planta de Jamaica Plain en 2011, los resultados distaron mucho de ser los buscados, e incluso el fundador de la compañía, Jim Koch, estuvo a punto de darse por vencido.
Durante décadas, Koch había desestimado usar envases de aluminio en su cerveza por el sabor metálico que daban a la bebida, renunciando con ello a los millones de dólares que podría embolsarse con las ventas en estadios deportivos y compañías aéreas.
Incluso decidió seguir fiel a su eslogan “siéntase orgulloso de su cerveza” cuando otros fabricantes artesanales americanos como Oskar Blues o Sierra Nevada apostaron por un nuevo formato nacido hace una década que incorpora un revestimiento que impide que la bebida entre en contacto con el aluminio.
Fue hace dos años cuando decidió que la única forma de conseguir lo que buscaba era crearlo él mismo, de ahí que dotase un presupuesto de investigación de más de un millón de dólares para lograrlo.
Para ello contrató a IDEO, los diseñadores del ergonómico ratón de Apple, y creó equipo Bunker Hill dirigido por Peter Gladstone.
En el verano de 2011, el equipo se desplazó a la fábrica de Ball, una empresa enlatadora de Colorado que trabaja con Oskar Blues y otros 150 cerveceros artesanales estadounidenses. Allí estudiaron el espesor de aluminio, las propiedades moleculares, la forma en la que la cerveza fluye de una lata, y lo que afecta el flujo. Se reunieron con aficionados al fútbol para entender por qué los bebedores de cerveza prefieren las latas -que representan aproximadamente el 57% del mercado de EE.UU.- y entrevistaron a catadores de todo el mundo.
El gran descubrimiento fue que las latas convencionales no permiten suficiente aire en boca de la gente cuando se bebe, así que el equipo comenzó a buscar formas de mejorar el flujo de aire. Durante varios meses, IDEO propuso docenas de diseños y creó ocho prototipos que ampliaron el tamaño y la forma de la abertura de la lata. Las grandes aberturas -una forma de campana y otra como un cacahuete- se suponía que mejorarían el flujo de aire y el acceso a los aromas. La idea más prometedora, de acuerdo con Koch, era un diseño que permitía a los consumidores cortar la parte superior entera.
En el invierno de 2011, Gladstone hizo pruebas con los prototipos entre los trabajadores de la cervecería, que apreciaron alguna mejora en el sabor. Aún así, hubo problemas: la parte superior de corte violaba las leyes de residuos en la mayoría de los estados. Además, la apertura hacía que la gente estuviese preocupada por el cortarse la nariz o el labio, además de permitir la entrada de insectos y un alto riesgo de derramar la cerveza.
En junio de 2012, los investigadores viajaron nuevamente a Colorado para compartir los nuevos prototipos con Ball, que les mostró latas con bordes ásperos que ayudan a estimular los labios y el paladar. El fabricante también reveló varias de sus propias innovaciones, incluyendo latas de diferentes formas y recipientes con agujeros adicionales en la tapa.
El equipo de Bunker Hill decidió poner a prueba todas las ideas. Los resultados fueron que la gente pensaba que las asperezas eran un defecto de fabricación y los orificios adicionales en la parte superior tenían poco efecto en el sabor. Sin embargo, una prueba de sabor a ciegas mostró que 10 de cada 10 participantes prefería un diseño que ofrece una curva de reloj de arena por debajo de una tapa más amplia.
El 18 de julio, Koch probó los ocho diseños y coincidió con que el que tenía la forma de reloj de arena era el adecuado.
En los meses siguientes se ajustó el diseño varias veces, modificando las curvas y el tamaño de la tapa, buscando que la experiencia sea lo más cercana a beber en un vaso.
Bunker Hill también contrató Desrochers, el especialista en análisis sensorial de la industria de la cerveza, para llevar a cabo los paneles de cata profesionales, formados por aficionados de cerveza que pasan por un año de entrenamiento para valorar cervezas.
Según Desrochers , “con la lata tradicional te sientes como si estuvieras chupando líquido, pero con el nuevo diseño, la cerveza fluye muy bien y no te da la sensación de que podría derramarse por un lado de la boca”.
La boca más ancha permite que suba más aire por las fosas nasales. Este aumento de la exposición a los olores trae los sabores de la cerveza antes de la experiencia de beber, que es lo que los consumidores asocian con una bebida fresca, según Desrochers. Además, el labio hacia fuera hace que la cerveza entre directamente en el paladar, lo que maximiza el dulzor de la malta.
“Yo era muy escéptico al principio. He visto un montón de cambios en las latas en los últimos 30 años pero pocos tenido un efecto real en la experiencia de beber “, dijo Desrochers. “Pero hay una diferencia significativa aquí.”
Una vez aprobado el proyecto, Samuel Adams ha adquirido maquinaria de enlatado y espera lanzar las primeras latas de Boston Lager y Summer Ale con la llegada de las altas temperaturas.
Pese al éxito de esta iniciativa, Koch sigue arrugando la nariz cuando las ve y recientemente ha declarado que todavía no se ha acostumbrado al característico sonido de apertura.

RUTA HISPANA (1ª Parte)

1 de Enero de 2012

La moderna sala de cocción de Mahou.Muchas veces sucede que conocemos mejor ciudades de otros países que las del nuestro. Con las enormes posibilidades de viajar a un precio razonable que existen desde hace una década, todos hemos dado rienda suelta a nuestros deseos de conocer lugares remotos, olvidándonos completamente de los que nos rodean. La explicación de que los dejaremos para el momento en que nos apetezca algo más tranquilo, o para ese año que nos quedaremos en casa, siempre suena más a autojustificación que a una argumentación bien armada.
En el caso de la cerveza, ya sea por la crisis, o porque los viajeros más activos han entrado en una fase de calma, cada vez me preguntan más sobre posibles rutas por las fábricas de cerveza españolas.
La realidad es que las posibilidades sobre una “ruta cervecera española” son escasas y en casi todos los casos carentes de interés para el público no especializado. Esto mismo podría decirse de la mayoría de los países. No debemos llamarnos a engaños, por mucho que nos guste dotarla de un componente “artesanal” o “tradicional”, para la producción de cerveza hace falta tecnología, y dudo mucho de que todos los visitantes de las fábricas estén interesados en conocer qué clase de calderas se utilizan, el origen de los fermentadores o la capacidad de la embotelladora.
Tengo claro que entre los profesionales o los “aficionados más avanzados” esto no es así y disfrutan inmensamente de esos pequeños detalles, pero quienes me preguntan sobre esta hipotética ruta no se engloban en este grupo.
Acostumbrados a la experiencia que ofrece un recorrido por una fábrica que ha decidido explotar su atractivo turístico, en España se encontrarán que ese mix es prácticamente una quimera.
Es cierto que existen cerveceras que conservan una increíble colección de equipo antiguo, publicidad y documentación. También hay algunas que decidieron mantener sus instalaciones en el emplazamiento original, optando por trasladar su centro de producción a una zona nueva de la fábrica o a otra parte de la ciudad. En otros casos, las calderas originales –con alguna puesta al día- continúan en activo. Las hay que incluso tienen locales propios (o con fuertes vínculos históricos.) en los que probar casi todos sus productos, e incluso hay algunas que potencian las visitas, pero el idílico concepto de tour por una fábrica en activo, en la que se conserva mucho material antiguo, y que finaliza en el bar de la propia cervecería aún está todavía muy verde.
Parece algunos microcerveceros lo empiezan a poner en marcha y quizás sean ellos los único que aseguren que algún día una ruta cervecera española sea posible.
En esta argumentación no hay ninguna crítica a la industria. Las fábricas españolas tienen una producción inimaginable para la mayoría de aquellas, que en otras partes del mundo han hecho un hueco para el turismo.

CANTERBURY: Actualización guía de locales 1

28 de Agosto de 2011

En el número 15 de Bar&Beer publicamos una guía de locales de la ciudad británica de Canterbury. Si vas a utilizarla en un próximo viaje te recomendamos que añadas dos nuevos locales.
La Trappiste (Sun Street, 1 / Abre todos los días de 8:00 a 23:00 H.) Muy céntrico y luminoso, es un magnífico bar/café/restaurante con una concurrida terraza en el que hacer un descanso de Ales lupulizadas de Kent. Su extensa carta de botellas está especializada en cervezas belgas. En los grifos -colgados del techo de la barra- podemos encontrarnos Cristal Alken1, Meantime Stout, Palm, Brugse Wit, Brugse Zot Blonde, Brugse Zot Bruin, Fruli de frambuesa, Chimay Blanca, Mort Subite Kriek, Delirium Tremens y una Pilsner elaborada por la belga Huyghe.
Si van con apetito, su cocina no les decepcionará, predominando los platos tradicionales de pub, puestos al día tanto en elaboración como en presentación, y las tentaciones más dulces.

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The Foundry (White Horse Ln / Abre todos los días de 12:00 a 23:00). Abierto en junio de este año, The Foundry es el hogar de la Canterbury Brewery una microcervecería-brewpub a cargo del cual están Jon Mills y Tom Sharkey. Situado justo enfrente al pub Cherry Tree y ocupando un edificio muy bien restaurado, de su coqueto equipo cervecero salen productos como Torpedo, Man’s Gold o Canterbury Wheat, todos ellos cargados de influencias americanas.
Además de las cervezas propias en versión cask, habitualmente se pueden probar marcas de otras microcervecerías y una buena muestra del catálogo de Meantime en keg. No faltan las referencias belgas, alemanas y americanas en botella y una carta de comidas muy adecuadas para acompañarlas -la cocina cierra a las 18:00-. Totalmente imprescindible y una muestra de la nueva efervescente escena cervecera británica.

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Sorteo 120 botellas de Infinium

9 de Agosto de 2011

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TE INVITAMOS A UNA CERVEZA MUY ESPECIAL
Bar&Beer y Cervebel, te invitan a tomar una botella de Infinium, la cerveza nacida de la colaboración entre Samuel Adams y Weihenstephan, en una cervecería de tu ciudad.

Envía la respuesta a estas tres preguntas a info@bar-beer.com con tu e-mail y tu ciudad y participarás en el sorteo de 120 botellas de esta exclusiva cerveza.

1º ¿Cuál es el nombre del fundador de Samuel Adams?
2º ¿Cuál es el país de origen de Weihenstephan?
3º ¿Dónde tiene su sede Samuel Adams?

La cerveza en la tele

14 de Septiembre de 2010

blog_beerinsidersAún hoy en día me sigue sorprendiendo el poco material audiovisual que existe sobre las bebidas. Y digo bebidas porque, con la excepción del vino, ninguna de ellas cuanta con demasiadas horas de filmación.
Con la proliferación de canales dedicados a la gastronomía a finales de la década pasada, muchos pensamos que las producciones que analizasen la cerveza, el whisky, el ron, los cócteles o el vodka, se multiplicarían, aproximando en imágenes al espectador estos mundos tan atractivos visualmente.
Desgraciadamente, los canales de cocina se convirtieron exclusivamente en eso: pantallas en las que los únicos protagonistas eran los cocineros. De estos años apenas recuerdo “El viajero sediento”, una serie que en tono demasiado festivo, pero con una factura muy moderna. dedicaba cada episodio a una bebida, a sus productores y a alguna sugerencia gastronómica para acompañarla.
La cerveza, dejando de lado algún especial del Canal Historia, no ha sido ninguna excepción de esta tendencia, y desde que la todavía vigente “The Beer Hunter” no contase con continuidad, ha estado huérfana de un producto televisivo digno de su importancia histórica.
Todas esta introducción viene al caso de la emisión durante unas semanas, en el segundo canal de Televisión Española, de “La Historia de la Cerveza”. “Beer: An Insider’s Guide” en la versión original es un documental de seis episodios de 23 minutos, rodados en 2004 por River Stone Television, que trata de analizar nuestra bebida y que pasó desapercibido.
Si obviamos la pésima traducción de los términos al español, algún que otro invitado mediocre y que tanto ambientación como los guiones estén basados en Australia, nos encontramos con una producción cuya temática valdría perfectamente para una versión global.
Con capítulos como Appreciating Beer, Beer Connoisseur, Beer Mania, Beer and Food, Crafting Beer y Beer Culture, “La historia de la ceveza” ha sido una buena opción para los domingos por la tarde de este verano. Los que se la hayan perdido, hoy en día sobran métodos para recuperarlo.

Lecturas: “Los Maestros Cerveceros”

3 de Septiembre de 2010

les_maitres_de_l_orge_08_1024x768Estos días he terminado de releer los cuatro tomos de “Los Maestros Cerveceros” (“Les Maîtres de LÓrge” en la versión original), un comic a cargo del siempre correcto guionista Van Hamme y el dibujante Vallés.
Debo confesar que esta relectura se me hacía necesaria, pero mis obligaciones de comentar media docena de comics al mes (antes que la cerveza fueron las viñetas) me impidieron estos últimos años volver a examinar esta obra publicada por Planeta en 2003. También debo confesar que he disfrutado de lo lindo con la historia. Hay veces que no hay nada mejor que un guionista franco-belga para contar una historia y Van Hamme, como ya me había demostrado en “Largo Winch”, “Thorgal” o “XIII”, es uno de los mejores ejemplos de narración lineal, investigación y artesanía.
A grandes rasgos podríamos decir que el guionista, alejándose de cualquier artificio, nos cuenta la historia de los Steenfort , propietarios de una pequeña cervecera de las Ardenas. Podríamos quedarnos ahí, aprovechando este marco para conocer la convulsa historia europea de los últimos 150 años, pero “Los Maestros Cerveceros” es de esas obras que tiene diversos niveles de lectura.
Los conocedores de nuestra bebida se encontrarán con nombres de personajes y estilos que han marcado la historia de la cerveza (Sedlmayer, Carlsberg, Emil Hansen, Groll, Von Linde, Busch, Hoegaarden,…) mientras que los profanos estarán ante un buen comic con raíces históricas.
Una tercera opción es tratar de averiguar en qué fábricas y momentos reales están basados los diferentes capítulos. Hablando sobre este tema con los colaboradores de Bar&Beer, me he encontrado con diferentes sugerencias sobre el origen de la levadura utilizada en la primera remesa de cerveza producida en la serie o quién es el gigante americano que intenta hacerse con el control de las fábricas europeas.
Como suele suceder en los casos de comics de éxito, “Les Maîtres de LÓrge” no se quedó simplemente en viñetas, sino que fue adaptado a la pequeña pantalla en dos miniseries de tres episodios a cargo del realizador televisivo Jean-Daniel Verhaeghe. Pero como suele suceder, valga la redundancia, la versión en viñetas es infinitamente superior.

Personajes: Garrett Oliver

28 de Agosto de 2010

garrett_oliver_blog2En mi anterior visita a Brooklyn me quedé con las ganas de conocer a Garrett Oliver, un personaje que está llamado a ocupar un lugar de privilegio en la historia de la cerveza.
Si dejamos a un lado el hecho de que se trata del maestro cervecero negro más conocido, sin duda estamos ante una de las personalidades más interesantes de la industria. Lejos de cualquier altivez, pero con un gran carácter del que ha dado muestra a lo largo de los años, Oliver resultó ser un apasionado de la cerveza. No. Miento: Es un apasionado de cualquier producto gastronómico, que reconoce y defiende con vehemencia el potencial de esta bebida y sus cualidades, muy superiores sobre otras para combinar con la comida.
Autor de esa obra imprescindible que es “The Brewmaster’s Table”, Garrett Oliver trabaja estos días en la ampliación de la Brooklyn Brewery. En la pequeña fábrica del barrio de Williamsburg, rodeado de media docena de gatos tan mullidos como el popular “Monster”, crea joyas como la Local 1, su hermana Local 2 o la sorprendente y única Sorachi Ace, abriendo los camino por los que discurrirán sus colegas en las próximas décadas.
Hace unas semanas, en una entrevista de más de tres horas, a la sombra de toneles de madera, aromáticos lúpulos y elaboraciones de clara influencia belga, Oliver desveló mucho de lo que piensa sobre el sector de la cerveza independiente americana, su historia, presente y futuro. No dejen de leerla en los próximos números de Bar&Beer.

Un italiano haciendo IPA el Reino Unido

23 de Agosto de 2010

steffano_barbeerEn mi último viaje al Reino Unido pude probar en diferentes pubs de la cadena Nicholson’s la Jaipur IPA (5,9% Vol. Alc.), la cerveza más emblemática de la Thornbridge Brewery, una pequeña fábrica muy cercana a la villa de Bakewell, en Derbyshire, en cuya fundación colaboró Martin Dickie, propietario de BrewDog.
Con centenares de Ales por descubrir, casi resulta un delito repetir una cerveza en un viaje de trabajo a las Islas, pero con Jaipur no me quedó más remedio que rendirme a su frescura, sus notas cítricas y su cuerpo ligero de auténtica India Pale Ale inglesa.
Por eso, cuando hace unas semanas leí en la portada del periódico What’s Brewing de CAMRA que Stefano Cossi, maestro cervecero de Thornbridge, había sido designado por el All-Party Parliamentary Beer Group como el mejor cervecero del Reino Unido, no me sorprendió nada.
Aunque el premio “Cervecero del Año” es la acción más mediática del All-Party Parliamentary Beer Group -una organización que actúa para promover el disfrute de la cerveza y los pubs- tiene un gran prestigio en el sector, contando con el apoyo del Instituto de la Cerveza y Destilado del Reino Unido.
Stefano proviene del noreste de Italia, un país con el que tengo que ponerme al día. Por lo menos, tanto como con este blog.